Bailar es recrear el espacio con el lenguaje del cuerpo.
Bailar es expresar tus sentimientos no por medio de un texto,
ni de un papel, ni con palabras … sino con tu propio ser, cuerpo y alma.
Es hablar contigo y con tus espectadores; haciéndoles a ellos y a ti
¡imaginar, dudar, jugar, pensar!
Imaginar (mas no marginar) nuestros pensamientos dancísticos.
Dudar sobre todo aquello que están viendo.
Jugar con el ambiente, las luces, sus asientos, sus vecinos …
Pensar en el tiempo, el espacio, la existencia, en entretenerse y divertirse
Bailar es experimentar con tu cuerpo todo lo que el corazón te pide.
Es entrar en un hueco donde al caer no podrás salir …
por qué, porque te atrapa, te distrae, te (des)anima
Un remolino que te hará su presa,
tu mejor amigo/a, su conejillo de indias,
tu lugar, su momento, tu espacio
para resguardarte del otro lado del mundo
que te hiere, te sorprende te …
con mayor fuerza y exigencia
que este lado que lo es todo para ti.
Un enorme mar donde te puedes ahogar; o si lo prefieres así, descubrir
dentro de él y con él lo que deseas en verdad, un mundo hecho para ti …
© Lorena Miranda Márquez
Bailemos pues! :)
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